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Entradas

Planeta Azul, Jeanette Winterson (Reino Unido)

Este nuevo mundo pesa un attogramo. Sin embargo, todo tiene un tamaño experimental: es invisiblemente diminuto o ambiguamente inmenso. Hay en él hojas que han crecido como ciudades y pájaros que anidan en la concha de un berberecho. Huellas de garras de largos dedos, profundas como pesadillas, salpican la blanca arena y hay charcas rocosas en los huecos de manos surcadas por aletas de peces invisibles. Árboles como rascacielos que dan cobijo a idéntico número de vidas. Hierbas altas como setos, nueces del tamaño de calabazas. Sardinas cuya pesca reclamaría la fuerza de dos hombres. Huevos de cáscaras color azul celeste, con un peso equivalente a un universo en ciernes. Y, debajo, champiñones blandos y pequeños como la oreja de un ratón. Una grieta como un corte, y dentro, millones y millones de microbios preguntándose qué hacer después. Esporas a la espera del viento que no vuelven la vista atrás. Musgo concentrado en ser verde. FICHA TÉCNICA
Título: Planeta Azul
Título original…
Entradas recientes

Las almas muertas, Nikolai Gogol (Rusia)

No es muy probable que el héroe que hemos elegido guste a los lectores. A las damas claro está que no, lo podemos asegurar, puesto que las damas exigen que el héroe sea la misma perfección en persona. ¡Pobre de él si ofrece la menor mancha en su alma o en su cuerpo! Por muy adentro que el autor penetre en el alma del héroe, aunque logre reflejarla con mayor perfección que un espejo, nadie lo apreciará lo más mínimo. El hecho de que Chichikov sea un tanto grueso y de edad madura le dañará mucho: al héroe nunca se le perdona el exceso de carne, y un sinnúmero de damas se alejarán exclamando: "¡Bah, qué asco!" ¡Ay! El autor sabe muy bien todo esto, y aún considerándolo así, se ve en la imposibilidad de tomar como héroe a un hombre virtuoso
FICHA TÉCNICA
Título: Las almas muertas
Título original: Мёртвые души (Miórtvyia dushi)
Género: Literatura clásica
1ª edición en ruso: 1842
Edición en español: 2017
Editorial: Nórdica. Colección Ilustrados
ISBN: 978-84-16440-73-3
Nº de páginas: 400
Tra…

El vendedor de pasados, José Eduardo Agualusa (Angola)

La parte superior del muro está cubierta de trozos de vidrio de colores variados, pegados en el cemento. Desde aquí donde los veo, me hacen pensar en dientes. Este feroz artificio no impide que de vez en cuando unos niños salten el muro y roben paltas, nísperos o papayas. Colocan una tabla sobre el muro y después levantan el cuerpo. Me parece una tarea demasiado arriesgada para tan escaso provecho. Tal vez no lo hagan para probar las frutas. Creo que lo hacen para probar el riesgo. Tal vez, el día de mañana, el riesgo tenga para ellos el sabor de los nísperos maduros. Imaginemos que uno de ellos se vuelva zapador. En este país nunca falta trabajo para los zapadores. Ayer mismo vi en la televisión un reportaje sobre el proceso de quitar las minas. Un dirigente de una organización no gubernamental lamentó la falta de precisión de los números. Nadie sabe, en verdad, cuántas minas fueron enterradas en el suelo de Angola. Entre diez y veinte millones. Probablemente habrá más minas que ango…

La belleza es una herida, Eka Kurniawan (Indonesia)

Aquella tarde, el preman se presentó poco después de que la señora de la casa se hubiera levantado y aseado. Lo recibió una niña de unos once años. Dijo llamarse Maya Dewi y pidió a Maman Gendeng que esperase en la sala de estar, porque su madre estaba secándose el pelo. La pequeña, que llegaría a ser tan hermosa como su madre, eso ya era evidente, le llevó un vaso de limonada bien fría y, cuando el invitado sacó un cigarrillo, se apresuró a colocar un cenicero encima de la mesa. Maman Gendeng se imaginó que el aspecto pulcro y ordenado de la casa debía de ser cosa de la niña. Gracias a Mamá Kalong se había enterado de que Dewi Ayu tenía tres hijas y le intrigaba averiguar si las otras dos hermanas eran igual de guapas, pero al parecer Alamanda y Adinda habían salido.
Dewi Ayu apareció con la melena suelta y refulgente con la luz de primera hora de la tarde. Ordenó a su hija que los dejara solos, despertó a un gato que estaba acurrucado en su sillón y se sentó. Todos sus movimientos er…

Abecedario de pólvora, Yordán Radíchkov (Bulgaria)

Se conoce que Dios, antes de partir, cargó su carro deprisa y corriendo, y durante su viaje monte arriba, extravió casi sin darse cuenta nuestro pueblecito. Debió de escurrírsele del carro y precipitarse rodando cuesta abajo, hasta que fue a parar en el barranco junto a un mísero río. Las gentes, entonces, desviaron parte del agua, hicieron un caz, dispusieron a su lado un batán y un molino, abrieron algunos pozos y más tarde, cuando hubo medios, erigieron una pequeña parroquia en un extremo del pueblo, para la que el herrero forjó una cruz a partir de dos rejas de arado. A pesar de estar rodeado de escarpadas pendientes que lo aíslan del mundo expterior, este no tardó en descubrir la existencia del pueblecito ya que poco a poco por allí empezaron a deambular recaudadores de impuestos, tratantes de todo tipo de ganado, jóvenes solteros de los pueblos vecinos que admiraban a nuestras mozas casaderas, etc.

FICHA TÉCNICA
Título: Abecedario de pólvora
Título original: Барутен буквар (Baruten…